Los Servicios No Financieros entran en una nueva etapa: estado global, tendencias y desafíos para la banca en 2026

Resumen ejecutivo

A julio de 2026, los Servicios No Financieros —SNF— continúan consolidándose como una extensión estratégica de la banca para atender a emprendedores, pequeñas y medianas empresas. Su evolución ya no se limita a ofrecer cursos, artículos o eventos, sino que avanza hacia ecosistemas que integran formación, asesoría, herramientas, conexiones comerciales, analítica y soluciones digitales.

La tendencia internacional apunta hacia una banca que busca convertirse en aliada del crecimiento empresarial. Sin embargo, todavía existe una brecha entre lo que las empresas esperan y lo que muchas instituciones ofrecen. Las pymes demandan conocimiento especializado, acompañamiento, acceso a redes y soluciones adaptadas a sus necesidades, mientras una parte importante de la banca sigue concentrándose en productos y canales tradicionales.

El principal hallazgo es que los SNF están pasando de ser una oferta complementaria para convertirse en una infraestructura de relación, conocimiento y generación de oportunidades. Su valor dependerá cada vez menos del volumen de contenidos disponibles y más de su capacidad para orientar decisiones, personalizar la experiencia y producir resultados verificables.

Un segmento estratégico para la banca

Las micro, pequeñas y medianas empresas representan más del 90 % de las empresas del mundo, cerca del 70 % del empleo y aproximadamente la mitad del producto interno bruto global. Además, constituyen un mercado relevante para la banca. McKinsey estima que este segmento concentra alrededor del 21 % de los ingresos bancarios globales y mantiene un crecimiento superior al de otros segmentos.

A pesar de su importancia, las PYMES siguen enfrentando desafíos que no se resuelven únicamente con financiamiento. Entre ellos se encuentran la capacidad de planificación, la gestión financiera, la necesidad de digitalización, la falta de información de mercado, las barreras regulatorias y las dificultades para acceder a clientes, proveedores, redes y nuevas tecnologías. Esta realidad explica por qué los bancos están ampliando su propuesta de valor. El financiamiento continúa siendo esencial, pero ya no es suficiente para construir una relación relevante y sostenible con el segmento empresarial.

Tradicionalmente, los SNF se concentraban en educación financiera, talleres, asesoría básica, información empresarial y actividades de networking. En 2026, los modelos más desarrollados incorporan diagnósticos, simuladores, herramientas de gestión, formación personalizada, asesoría especializada, servicios contables o fiscales, soluciones de digitalización y acceso a mercados, expertos y aliados. La evolución más importante consiste en que los SNF dejan de operar como una colección de contenidos aislados y comienzan a formar parte de una experiencia empresarial integrada.

Ocho hallazgos que marcan la evolución de los SNF

1. Las pymes esperan más que productos financieros

Los estudios revisados muestran que las empresas esperan de sus instituciones financieras una comprensión más amplia de su realidad. El acceso al crédito continúa siendo determinante, pero junto con él aparecen necesidades relacionadas con conocimiento sectorial, asesoría, conexiones y soluciones adaptadas al momento que atraviesa el negocio. Los SNF encuentran aquí uno de sus espacios de mayor valor: pueden acercar la oferta tradicional del banco a problemas empresariales que no necesariamente comienzan con una necesidad financiera, pero que influyen directamente en la capacidad de la empresa para crecer y relacionarse con el sistema financiero.

2. Los SNF están pasando de contenidos a soluciones

Artículos, webinars y cursos continúan teniendo utilidad, aunque pierden fuerza cuando aparecen como recursos aislados. Una empresa que aprende sobre flujo de caja puede necesitar después una herramienta para organizarlo; quien recibe formación sobre planificación puede requerir una plantilla o un diagnóstico para llevar ese conocimiento a su negocio. Los modelos más desarrollados empiezan a trabajar precisamente sobre esa continuidad entre aprender y hacer, incorporando simuladores, diagnósticos, herramientas de gestión y acceso a especialistas. La discusión deja de centrarse solamente en qué contenido ofrecer y se acerca a una pregunta mucho más práctica: qué necesita resolver el empresario.

3. La personalización se convierte en una condición de efectividad

Las pymes suelen agruparse bajo una misma categoría, aunque sus realidades pueden ser muy distintas. El tamaño de la empresa, su actividad económica, la etapa de desarrollo, el nivel de formalización, la madurez digital y su situación financiera modifican considerablemente sus necesidades. Esa diversidad explica el crecimiento de propuestas específicas para mujeres empresarias, microempresas, profesionales independientes, negocios rurales o compañías en expansión. La personalización empieza así a formar parte del diseño mismo del servicio y no solamente de la comunicación con el cliente.

4. Los ecosistemas integrados ganan terreno

Otro cambio visible es la integración de servicios que antes aparecían de forma separada. Información, formación, herramientas de gestión, asesoría, conexiones comerciales y soluciones financieras comienzan a convivir dentro de una misma experiencia. Para hacerlo, el banco tampoco necesita desarrollar todas las capacidades internamente. Consultoras, fintechs, universidades, cámaras empresariales y especialistas pueden ampliar la propuesta mediante alianzas. En este modelo, la institución financiera asume también un papel de articulador: selecciona soluciones, conecta capacidades y facilita oportunidades alrededor de las necesidades de sus clientes.

5. El modelo digital necesita acompañamiento humano

La digitalización permite ofrecer recursos a más empresas, ampliar horarios de atención y reducir parte de las limitaciones asociadas con la presencialidad. Aun así, existen decisiones empresariales donde el contexto y el criterio siguen siendo importantes. De allí que las tendencias observadas durante 2025 y 2026 combinen contenidos autogestionados y herramientas digitales con mentorías, especialistas, eventos y comunidades. La tecnología aporta escala y disponibilidad; las personas aportan interpretación, experiencia y confianza. Para los SNF, ambos componentes empiezan a verse menos como alternativas y más como partes de una misma experiencia.

6. La inteligencia artificial comienza a transformar los SNF

La IA empieza a ampliar las posibilidades de los Servicios No Financieros. La recomendación de contenidos, los diagnósticos automatizados, los asistentes empresariales, la personalización de rutas formativas, el análisis de información financiera y la identificación de riesgos son algunas de las aplicaciones que comienzan a formar parte de la conversación. El potencial es considerable, pero su incorporación también obliga a atender asuntos relacionados con privacidad, sesgos, transparencia, calidad de la información y responsabilidad. El desafío no será incorporar IA simplemente porque está disponible, sino encontrar los usos donde realmente mejore la experiencia del empresario.

7. Los SNF deben conectarse con la relación financiera

Un Servicio No Financiero bien diseñado puede acercar al empresario a una solución financiera sin que cada interacción se convierta en una acción comercial. Una formación sobre flujo de caja puede ayudar a identificar una necesidad de liquidez; un diagnóstico de digitalización puede revelar la conveniencia de invertir en tecnología, facturación o nuevos medios de pago. En estos casos, la necesidad financiera surge como parte del recorrido de la empresa. El valor está en construir conexiones coherentes entre aquello que el empresario intenta resolver y las soluciones que el banco puede ofrecer cuando sean pertinentes.

8. El sector todavía mide actividad más que impacto

Buena parte de los programas todavía se evalúa mediante visitas, registros, descargas, asistencia o aperturas de correos. Son indicadores necesarios para entender el alcance de una iniciativa, pero dicen poco sobre lo que ocurrió después. Saber si el empresario utilizó una herramienta, completó una ruta, desarrolló una capacidad, quedó mejor preparado para solicitar financiamiento o generó una nueva oportunidad ofrece una mirada distinta sobre el desempeño de los SNF. A medida que estas iniciativas ocupen un lugar más estratégico, demostrar resultados será tan importante como aumentar su oferta.

Perspectiva internacional

La perspectiva internacional acompaña buena parte de estos cambios. Los organismos multilaterales continúan considerando el acceso a financiamiento como un elemento esencial para el desarrollo de las pymes, pero también reconocen la importancia de fortalecer conocimientos, capacidades, conexiones y condiciones que permitan a las empresas utilizar esos recursos de manera efectiva. Los SNF encuentran allí un campo amplio para contribuir a la inclusión, mejorar la preparación financiera, facilitar el acceso a mercados y reducir barreras de información.

Desde la industria financiera, McKinsey e IBM también apuntan hacia una atención a las pymes más integrada, digital y personalizada, acompañada por un componente humano que sigue siendo relevante. El uso de datos y de inteligencia artificial amplía esa posibilidad al permitir comprender mejor al cliente y conectar diferentes servicios alrededor de sus necesidades. La dirección que muestran estas perspectivas no es la desaparición del servicio financiero tradicional, sino una ampliación de la relación que la institución puede construir con la empresa.

Dos datos que resumen el desafío

  • El 83 % de las instituciones y organizaciones consultadas por SME Finance Forum señaló que los Servicios No Financieros eran una prioridad estratégica. Este dato confirma que los SNF ya no son percibidos únicamente como iniciativas educativas o de fidelización, sino como componentes relevantes de la estrategia bancaria para mipymes.
  • Menos del 6 % de los ejecutivos bancarios consultados por IBM calificó con “A” la calidad de los servicios de su institución para pymes, mientras que el 47 % se asignó una calificación “C”.

La combinación de ambos datos evidencia una realidad: el sector reconoce la importancia de los SNF, pero todavía enfrenta dificultades para convertir esa prioridad en experiencias realmente efectivas.

Conclusión

Los Servicios No Financieros no avanzan al mismo ritmo en todas las instituciones ni en todos los mercados. Algunas propuestas siguen concentradas en educación y contenidos; otras ya incorporan herramientas, personalización, asesoría, comunidades, alianzas y conexiones con la oferta financiera. Más que buscar un único modelo, lo que comienza a distinguirse es una dirección: pasar de contenidos genéricos a soluciones empresariales, de iniciativas aisladas a experiencias conectadas, de una segmentación amplia a propuestas más personalizadas y de medir únicamente actividad a preguntarse por los resultados obtenidos.

Para la banca, el desafío de los próximos años probablemente no estará en justificar por qué debe ofrecer Servicios No Financieros. La discusión estará en identificar qué servicios generan valor, para qué empresas, en qué momento y de qué manera pueden fortalecer una relación sostenible con el cliente. Esa evolución obliga a mirar los SNF menos como una colección de beneficios adicionales y más como una capacidad para acompañar al empresario durante distintas etapas de su negocio.

Hallazgo central de WOKI

Los Servicios No Financieros están dejando de ser una biblioteca de contenidos para convertirse en una infraestructura de acompañamiento empresarial.

Referencias

IBM Institute for Business Value. (2024). Small and medium enterprises banking: A white space for banks to compete. IBM Corporation.

IBM Institute for Business Value. (2025). How banks can become true partners to small and medium-sized businesses. IBM Corporation.

IBM Institute for Business Value. (2026). 2026 Banking and Financial Markets Outlook. IBM Corporation.

International Finance Corporation. (2025). G20 Global Partnership for Financial Inclusion Action Plan for MSME Financing.

International Finance Corporation. (2026). MSME Finance.

International Finance Corporation. (2026, julio). Why investing in women-owned SMEs is smart business.

McKinsey & Company. (2025). Digital-led, with a human touch: The next era in small business banking.

SME Finance Forum. (2023). SME Finance Virtual Marketplace: Focus on Non-Financial Services Platforms.